Al final de
mi primera guardia, a las 03:00 UTC, el cielo se cubre completamente de negro,
y el viento empieza a rolar de manera incontrolada, aunque por lo menos, no
aumenta de intensidad. Nos ponemos a la rueda para evitar una trasluchada
involuntaria, y de repente estamos dando rumbo Sur; al momento, rumbo Oeste.
Antonio y Jürg saltan como un resorte, y en menos de un minuto la situación
vuelve a estar controlada. Nos ponemos a rumbo (105º), trasluchámos y cambiamos
el génova de banda sin mayor complicación. No es que la maniobra en si sea muy
complicada, pero parece claro que los roles siempre vienen con un pequeño
frente y algo de jaleo, y no son una simple corrección gradual de un numero de
grados.
Más tarde, a
las 07:00 UTC, recogemos el génova, ponemos mayor a la vía, y arrancamos motor,
pues el viento cala hasta los 5 nudos. Así pasamos todo el día, aunque un poco
más tarde abrimos mayor a la banda, retenida, y volvemos a sacar parte de
génova, que aunque gualdrapea, ayuda un poco.
Nos estamos
acercando al Estrecho, y aunque todavía estamos a 150 millas, el tráfico
de mercantes cada vez es mas intenso. Nos pasa uno cada 10 minutos
aproximadamente. Parece un poco increíble que en el siglo XXI sea práctico y económicamente
rentable esas grandes moles con contenedores surcando océanos, con toda su
tripulación, combustible y gastos de astillero y mantenimiento; por otro lado,
los armadores de grandes navieras se distinguen por sus fortunas. A mi me sigue
pareciendo una paradoja.
Nuestro
planteamiento es, de acuerdo con Alfonso del Tracsa, nuestro compañero en
esta parte de la travesía (en todo momento ha estado entre 18 y 25 millas por delante de
nosotros) intentar arribar mañana al puerto de Tarifa para cenar, y
posiblemente hacer un día libre el 31. El problema es que la hora de llegada
estimada es sobre las 22:00 horas, un poco justo. Así que no sabemos si al
final cambiaremos de planes. En todo caso, queremos pasar el Estrecho de día,
pero como los pronósticos son de poniente suave por varios días no parece que
vayamos a tener mucho problema.
Otro día
tranquilo, muy soleado, al desaparecer el viento del Norte empieza a hacer
calor. Como guisamos ternera para un regimiento, hemos vuelto a comer, pero
esta vez con puré de patatas. De primero, ensalada de endivias, tomate, atún en
aceite, cebolla y queso de Cabra. Y de postre, piña de Sao Miguel, todo un
descubrimiento.