En navegación, entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Lucía.
Con el primitivismo inherente al ser humano, y su capacidad para
apasionarse por las cosas más absurdas, Caula y un servidor tratábamos
desesperadamente de sintonizar RNE exterior en la BLU portátil, con bastante
poca fortuna. Mientras tanto, Juan y Manuel dormían un poco antes de su guardia.
Tan iguales físicamente y tan diferentes en lo anímico. Al final, trabajo a duo:
Caula en bañera y yo en la mesa de cartas con la BLU grande, pero no conseguíamos muchos
resultados. Algo de frustración. De pronto, Caula me llama: lo ha conseguido.
Subo, y cuando empezamos a escuchar no damos crédito: 4-0. No puede ser, si
solo llevan 20 minutos. Luego nos damos cuenta que entre las UTC, HRB, Hora
Legal y la información que teníamos (que el partido comenzaba a las 22:00)
hemos empezado a escucharlo 1 hora tarde. Como pueden imaginarse, esto no importa
mucho si las noticias son las que son: 4-0. Y así, tranquilamente, durante
nuestra primera guardia, seguimos el relato, la humillación, los errores de
Mou, paradón de Casillas, Sergio Ramos que pierde los nervios y la manita de
uno de la cantera para rematar. A ver que dice Mou en la rueda de prensa. Nosotros
apagamos la radio. Buena Guardia. La sonrisa de Caula es para foto. Foto
nocturna sin flash.
A las 22:30 UTC hablamos con La Rueda. Literalmente el Barça “ha
meado” al Madrid. Rafael, amante de los deportes, comenta que hoy por hoy
el Barça es mucho más equipo que el Madrid. Que manera de jugar. Parecían
profesionales contra niños. Nosotros asentimos ciegamente, “Roger”,
“Roger”: palabra de Rafael. Le damos posición y nos da la meteo. Que
hacemos muy bien bajando a los 13. Y hasta mañana. Intentamos hablar con el Sir
Drake en la frecuencia que concertamos, pero no lo conseguimos.
Como sabíamos el viento se nos va poniendo cada vez más de proa, lo
que nos hace primero dar Oeste puro (270º) y luego más y más al norte. Al final
hacemos un bordo, y nos ponemos al 190º. La segunda guardia (de 12:00 a 03:00)
fue movida. Primero un petrolero de 300 metros de eslora, 40 metros de manga y 12 metros de calado, que
avanza hacia nosotros a rumbo de colisión, nos llama por radio: ¿Cuáles son sus
intenciones? Que pregunta más absurda, pues llegar a Santa Lucía lo antes
posible. Manuel le contesta por radio. Se llama “Delta Commander”. Finalmente,
maniobramos 30º a babor. Una hora más tarde, un velero sin AIS se acerca a
nosotros, con rumbo este. Parece que no hay nadie en la bañera. Increíblemente,
también va hacia nosotros, con lo grande que es el Atlántico. Volvemos a
maniobrar.
En nuestra segunda guardia, el viento va calando y calando cada vez
más. De pronto, una nube negra sobre nosotros descarga una buena cantidad de
agua. El aguacero no dura ni 5 minutos. Nos deja completamente sin viento. Son
las 05:00 horas. Quitamos génova, mayor a la vía bien cazada, y arrancamos motor.
Ya contábamos con ello. Damos un rumbo 240. Queremos llegar a los 13º 30’ antes de 24:00 horas
donde hay un alísio, muy ligero todavía, pero que va a ir progresivamente en aumento.
Por la mañana, faena a nuestro alrededor un pesquero. Le hacemos una
foto con zoom, y vemos que lleva matricula de Vigo. Le llamamos por radio, y
hablamos con su capitán, un gallego, que está haciendo la campaña del pez
espada. Se queja de que hay poco, y encima pequeño. Espera terminar para volver
a casa por Navidad. Le comentamos que vamos para Santa Lucía, y pensamos que
nos toma un poco por locos.
A las 13:00 UTC, como todos los días, nos bajamos clasificaciones e
información de meteo. También recibimos mail de familiares. Nos sorprende no
recibir ninguna noticia sobre el Barça. La sociedad del exceso de información.
Hemos espiado otro dorado pequeño. Manuel está un poco desesperado. Mañana
esperamos cocinar los dos que tenemos.
Hoy ha cocinado Caula de nuevo. De primero hemos tomado una
ensalada de tomate en conserva con garbanzos cocidos y pipirrana (cebolla y
pimiento picados en fino) con una vinagreta a la mostaza. De segundo, un
risotto “Mediterráneo” con tomate, cebolla, aceitunas negras y
hierbas provenzales. Primero lo sofríe un poco con vino blanco. Caula lee
cuidadosamente las instrucciones mientras lo mueve y lo va “mojando”
con caldo de verduras caliente. Al final nos damos cuenta que no tenemos
mantequilla, pero le echamos una buena dosis de queso rallado. Queda bueno y
cremoso. Luego, la verdad, no tenemos sitio para nada más. Algunos tomamos
fruta. Caula guarda las instrucciones con mimo en su diario.
Por la tarde, el mar tiene un aspecto impresionante, en calma, pero
con un gran mar de fondo, que nos mueve acompasadamente. Pasamos varias boyas
que parecen de palangres. ¿En medio del Atlántico?.